Amanjena

Un paraíso marroquí de luces y sombras

READACCIÓN
Alicia Macías

Viajamos destino a Marruecos para descubrir Amanjena, un hotel de lujo en el que perderse sería algo así como un sueño hecho realidad. Este precioso lugar en mitad del desierto, hace que se despierten en mí unas ganas inmensas de volar lejos y descubrir todo lo que este paraíso de luces y sombras tiene para ofrecernos.

Amanjena en árabe se traduciría algo así como “remanso de paz en el paraíso”. Y es justo lo que nos inspira este oasis del que no querríamos salir jamás. El calor, la luz dorada del desierto y las enormes palmeras que le rodean, junto con sus tonalidades terracota, hacen de este un enclave muy especial a nivel visual en el que los juegos de luces cobran un protagonismo muy importante para el visitante.

Con algunos rasgos característicos de la antigua Ciudad Roja, su arquitectura típica marroquí se erige entre arcos de gran altura, columnas, fuentes, piscinas y zonas de agua que brillan bajo el sol y crean preciosos reflejos que pasaríamos horas observando.

Los materiales y la decoración que viste este precioso espacio es muy tradicional, utilizando siempre recursos propios de su cultura y de las artes más tradicionales del país. Creando así un encanto especial en el que dan ganas de perderse y disfrutar de este maravilloso e impactante espacio.

Rich Stapleton
Rich Stapleton

Pocos lugares logran transmitir tanto con tan poco en su interior. No es necesario utilizar una gran cantidad de decoración de diseño. Basta con disfrutar de una arquitectura simple e imponente que nos acerca al propio entorno que visitamos. Conocer sus construcciones más autóctonas y disfrutar de la calidad que nos proporcionan los materiales en su estado más orgánico, natural y palpable.

Azulejos típicos árabes, acabados en las paredes que nos recuerdan a sus más tradicionales construcciones y un sin fin de características más que lo ponen en lo más alto de los lugares que visitar en esta zona del país africano.

Rich Stapleton

En esta construcción no solo podemos conocer y revivir la cultura árabe. También podemos maravillarnos con los paisajes, las luces imponentes que crean escenas casi teatrales de las que resulta bastante complicado no enamorarse.

Este remanso de paz es sin duda un lugar en mi lista pendiente de lugares que visitar. Otro más añadido a los espacios que recopilan varias cosas de mis favoritas: una luz preciosa, unos materiales naturales y casi crudos que recuerdan a la cultura más tradicional y, por supuesto un spot muy privilegiado en el que mi objetivo disfrutaría, sin duda alguna de tanta belleza.

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