Habitación con suelo de mosaico, paredes blancas y muebles vintage. Poppyns Magazine

Segundas oportunidades

Tesoros escondidos a plena luz del día.

Redacción
Alicia Macías

Quizás en algún momento de mi vida me vi influenciada por el mundo de la decoración y el arte sin quererlo. Y no me refiero a la típica visita escolar al museo. Hablo de verme rodeada de manera muy sutil por piezas con un valor estético inigualable.

Recuerdo haber visitado algunas casas que estaban en venta y con ellas todo o casi todo lo que contenían en su interior. Recuerdos íntimos, muebles que les faltaba alguna pieza, sillas que cojeaban de una pata y algunos cuadros “sin interés” reposaban en el suelo.

Mesa de diseño de madera con sillas vintage sobre una alfombra roja y unos cuadros al fondo. Poppyns Magazine

Me parecía increíble que quisieran desprenderse de todo aquello. Eran pequeños tesoros que se habían acumulado durante muchísimo tiempo y que alguien no les estaba dando el valor que se merecían. Eran piezas especiales que pasaban desapercibidas si no sabías mirarlas bien…

Para algunas personas esto no es viable, solo el hecho de pensar en coger algo usado les genera urticaria. A mí en cambio me enloquece conocer el pasado de los objetos, quién lo usaría, cómo, dónde, etc. Pasear por rastros, mercados de pulgas y tiendas de segunda mano son mi debilidad, estaría horas observando piezas, trozos de mármol, muebles e incluso vigas de alguna casa derribada. ¿Qué tienen? No lo sé. Quizás me atrapa su historia o quizás solo me satisface encontrar algo único y especial.

Salón con parquet, paredes de ladrillo caravista y techos con vigas de madera vistas, cortinas blancas, un puff y mobiliario de diseño. Poppyns Magazine

Seguro que te has encontrado alguna vez por la calle con una silla junto a un contenedor, una chaqueta en una tienda de segunda mano o un espejo ideal en algún portal. Lo cierto, es que pasan desapercibidos para muchos. Pero si tienes el ojo adiestrado para ver su potencial, serás de los que no dudará en recogerlo y llevarlo a casa.

He sido testigo de cómo tiran a la basura lámparas de Miguel Milà, sillas Cesca y muchísimos tesoros de la decoración que por supuesto la persona encargada de desecharlos no imagina el valor incalculable que tienen estas piezas… De saberlo, seguramente no lo tirarían, pero esa es la cuestión, lo que para unos es basura, para otros son maravillas. Y de eso se trata, de reutilizar, renovar y conservar. Esa es la premisa a la hora de vivir en un mundo más sostenible, de dar una segunda oportunidad a las cosas y de no cerrar el ciclo de los objetos.

Es entonces cuando llegamos a preguntarnos, ¿dónde acaba lo viejo y empieza lo vintage? ¿qué línea separa lo desechado de lo que realmente merece la pena conservar? Esto por supuesto es muy subjetivo… Puedes echar un vistazo a tu alrededor y verás que muchas veces se sobrevaloran piezas que no lo merecen, y viceversa.

Habitación con suelo de mosaico, paredes blancas y muebles vintage. Poppyns Magazine

Sin embargo, yo apuesto siempre por la calidad. Es algo primordial a la hora de querer hacerte con una pieza de este tipo. Así que si estás en una tienda de segunda mano, en un rastro o si se aparece delante de ti en mitad de la calle, echa un vistazo, adiestra tu mirada y reconoce lo importante. Los materiales siempre te darán una pista, te mostrarán su durabilidad y sabrás si aquello que tus ojos ven, vale la pena de darle una nueva vida o por el contrario debes dejarlo pasar. La vida está llena de segundas oportunidades. Así que…  ¿Por qué no dársela también a los objetos?

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