Un hogar navideño sin plástico y con elegancia es posible

REDACCIÓN
Gisela Talita

Guirnaldas de luces encendidas todo el día, aromas a canela y cacao, destellos dorados y plateados con hojas de abeto, lazos rojos y nieve. Sí, es la Navidad, que cada vez asoma antes por locales, calles e Instagram animándonos a decorar nuestros hogares de la manera más cálida y hogareña posible.

Admito que a mí lo que viene a ser decorar la casa me gusta, lo disfruto y más todavía cuando puedo compartir la decoración con mi familia y amigos. Me gusta hacerlo de un modo distinguido y utilizando materiales naturales y orgánicos, como ramas frescas de ciprés, magnolio, olivo o algarrobo (probablemente mi árbol favorito).

Por suerte existen muchísimas opciones sin plásticos que podemos utilizar para tener un hogar que desprenda calidez y elegancia, y además con bajo coste si tenemos un poco de ganas e imaginación.

Para guiaros un poco, como buena interiorista de profesión que soy, voy a compartir con vosotros mi do & dont’s que suelo hacer cada año para tener una casa armoniosa para las fiestas.

Empezando por lo más grande y clásico de la decoración navideña: el árbol.

Si os soy sincera, no tengo árbol de Navidad. Mi pareja se opuso a comprar uno de plástico y hoy pienso que fue la mejor decisión. Lo ideal sería comprar uno de verdad (ojo con el vivero de donde proviene, ya que suelen sufrir mutilaciones de raíces en el trasplante a la maceta comercial) y una vez pasadas las fiestas plantarlo en el jardín y decorar ese mismo árbol año tras año disfrutando de su crecimiento. Pero realmente pocos podemos permitirnos un jardín, por ello mismo podemos aprovechar alguna planta o árbol que tengamos en casa, adquirir un abeto decorativo hecho de ramas preservadas o conseguir una gran rama, ponerla en un bonito jarrón con agua y decorarla.

Probablemente, rescindir a tener el clásico abeto sea de las decisiones más difíciles a tomar, pero te invito a que pruebes un año y a aplicar las opciones anteriores.

De manera lógica, pasamos del árbol a su decoración y abalorios.

Si antes mencionaba que sería interesante prescindir de abetos de plástico (y eso que es una compra que nos durará mucho tiempo), aquí sí que tengo que insistir y reclamar que no se compren bolas de plástico. Y menos todavía de las que vienen en una caja gigante con un millón de unidades.

Desde la primera vez que empecé a decorar mi propia casa tomé la decisión de que cada adorno debe significar un momento o emoción, y que no me conviene además que se repitan. Por ello las voy comprando poco a poco, en mis viajes, pequeñas tiendas y, sí, lo admito, también grandes almacenes. Pero siempre compro aquellos adornos que estén hechos de cristal, cerámica (como los de Polly Fern), madera, papel o metal.

No podían faltar en esta lista las guirnaldas.

Las guirnaldas, elemento decorativo que está viviendo un auge en estos momentos. Las realizadas con hojas preservadas probablemente sean las ideales, pero si como yo vives cerca de campo y bosques. Te animo a que cojas unas buenas tijeras de poda y unos guantes, y explores durante toda una mañana en busca de ramas y hojas frescas interesantes.

En la Comunidad Valenciana encontramos olivo, algarrobo, ciprés, pino, laurel, espino de fuego o lentisco, entre otros. Realmente cualquier rama es preciosa y si las preparamos con gracia quedará espectacular. En mi casa viene siendo tradición crear una guirnalda enorme en la puerta de entrada para dar una cálida bienvenida y saludar a todos los viandantes. Además, con bastidores de costura circulares creo guirnaldas redondas para las hojas de la puerta.

Trabajar en estas manualidades para decorar mi hogar me relaja y simplemente me hace feliz, porque trabajar para tu casa sienta bien al espíritu.

¿Os animáis a dejarla este año más navideña que nunca?


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