Una cabaña en Noruega para los amantes de la arquitectura

REDACCIÓN
Alicia Macías

Siempre os llevo de visita rumbo a destinos calurosos, de temperaturas altas y agradables donde sus espacios invitan a relajarse cerca del mar, o en una preciosa piscina de acento tropical. Sin embargo, aunque el verano tiene muchos puntos para ser mi estación favorita, me veo obligada a compartir esta maravillosa cabaña Noruega con vosotros.

Sí, la nieve es su principal invitada durante la mayoría de meses del año, pero os aseguro que su arquitectura, su diseño sostenible y la estética que lleva consigo, os hará olvidaros de los grados bajo cero, y os mantendrá con calor por todas sus estancias.

Ya sabemos que las viviendas integradas en la naturaleza están de moda, son un must en los últimos años y es que nosotros como sociedad empezamos a buscar espacios más abiertos, donde podamos disfrutar de lo natural y del ambiente. Vindheim, que es como han llamado a esta preciosa vivienda en medio del bosque noruego, se ha llevado ya varios premios y está expuesta en el museo de Arquitectura de Noruega.

Y es que no es para menos, el diseño de este lugar es impresionante. Está inspirada en la forma clásica triangular de las cabañas. La obra, a cargo del estudio de arquitectura Vardehaugen, son especialistas en construcciones sostenibles y en generar espacios adaptados al terreno para poder vivir en condiciones extremas. La casa parece que estuviera enterrada en el suelo, emergiendo de la nieve su forma puntiaguda con un color negro que sin duda crea un contraste increíble con el ambiente de su alrededor.

Es impresionante como la división entre paisaje y arquitectura se desvanece por completo en esta construcción. Fundiendo ambas en un lugar muy especial que a simple vista nos cautiva con su sencillez pero que tiene un altísimo grado de dificultad constructivo.

No solo su construcción es la que nos llama la atención, también su creación y diseño basada en la sostenibilidad. Con tan solo 55 metros cuadrados, es suficientemente amplia y funcional. Toda la energía de esta pequeña casita de montaña procede de la energía solar y de un horno de leña. Todo su interior es diáfano, con los espacios unidos entre sí para poder mantener así el calor en toda la estancia. Además la madera es el material por excelencia en esta vivienda. Interior y exterior están revestidos de paneles de madera como pino y álamo. Los ventanales son de gran tamaño y es así como sentimos al estar dentro que podemos estar integrados con el exterior. Visualizando las copas de los árboles como si una obra de arte se tratara.

Sin duda, me ha cautivado y ha conseguido por un momento desear cubrirme con gruesas fibras para proteger del frío y viajar directa hasta ella, para disfrutar de un momento de desconexión absoluta donde sentir el contacto con la naturaleza más salvaje del norte de Europa. ¿Os venís?


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