El CD cumple 40 años y vuelve a resurgir.

REDACCIÓN
Alfonso Zumárraga

Quizá me haya pasado con el título, un poco capcioso, pero debía captar tu atención para contarte por qué estoy empezando a comprar de nuevo CDs, y quizá, tú también deberías hacerlo.

El ‘Compact Disc‘ cambió la hegemonía mundial que tenía el vinilo por décadas. Fue un formato 100% digital que tenía los beneficios de no necesitar ser un manitas en casa para calibrar la aguja del tocadiscos. El formato ocupa un cuarto de la superficie del vinilo y además al no tener rozamiento mecánico su vida útil es infinita. El láser lee las pistas del CD de manera continua (aunque los reproductores saben encontrar las pausas).

Este nuevo medio también permitía generar art-covers originales e incluso introducir folletos con las letras de las canciones, sus fotos o cualquier otra ocurrencia.

Su liderazgo fue absoluto entre el año 1991 al 2005, pero en este año último año, la mejora de la velocidad de internet y el nacimiento de plataformas de descarga de música, produjeron una caída en picado de las ventas. Napster (y otros sites de descargas) produjeron un frenazo en seco de las ventas legales que eran las que financiaban a grupos, estudios de grabación y retailers. A medida que se fue regulando legalmente y surgieron plataformas de streaming con calidades superiores al ultracomprimido audio digital .MP3, se fue pivotando hasta el modelo actual. 

Hoy estamos ante un mundo musical con múltiples opciones, plataformas y soportes de reproducción. Es curioso, y quizá prometedor, que por primera vez en veinte años la venta de CDs ha sido superior a la del año anterior.

Es posible que las ventas se hayan visto empujadas por el colectivo que valora los soportes físicos por encima de los de streaming. En un mundo ‘ultra digital’ hay un nicho de mercado que quiere un mayor vínculo con la pieza musical.

Por primera vez en veinte años la venta de CDs ha sido superior a la del año anterior.

Está claro que los servicios de streaming han favorecido una escucha ágil, dinámica y económica, pero también ha generado otros problemas [Ver punto 4].

Os explico porqué me gusta el CD y cuál es el motivo por el que haya comprado cuatro en el último mes:

  1. Calidad de sonido. Pese a los que muchos piensen el vinilo es uno de los formatos que mayor calidad de sonido tiene. Salvo que tengas un tocadiscos muy bueno con una aguja de alta calidad, el CD batirá el sonido que sacan tus altavoces.
  2. Físico. Lo ves, lo tocas, lo almacenas. Puedes crear tu colección con el tiempo, cosa que me parece muy romántica.
  3. Propiedad. Es tuyo, no es un alquiler, siempre lo podrás escuchar, incluso si se va el wifi o no tienes red.
  4. Retribuye más a los artistas. Al comprar el CD ayudas más a los artistas porque el modelo de remuneración es más justo.
  5. Favorece una escucha más focalizada. Pones el CD, le das al play y escuchas el Album completo. No tiene distracciones. 
  6. Siempre podrás escucharlo. Algunos artistas han retirado sus colecciones de ciertas plataformas de streaming porque piensan que no es justo el sistema de remuneración o la calidad de sonido. Si tienes el CDs esto nunca será un problema.
  7. Es más sostenible que el vinilo y probablemente que los servicios de Streaming. (Si, los megaservidores también contaminan).

No quiero evangelizar el acto de comprar un CD, pero dale un oportunidad.

Hay lectores de CD muy bonitos a precios súper razonables para configurar tu equipo. También puedes encontrar iconos de diseño danés de Bang&Olufsen de los 90s, pasando por reproductores profesionales de Dj de Pioneer, que eran los líderes en los 2000s. 

Mis últimos CDs comprados:

  • Bon Iver 10 anniversary
  • Moby: 18
  • Thievery corporation: The mirror conspiracy.
  • Llorca: New Comer

Personas que me han inspirado a comenzar a coleccionar CDs:

«15 razones por las que todavía compro CDs» (video bondades del CD):

Versión en inglés, pero puedes poner subtítulos en español desde YouTube.

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