Ballena saliendo del agua. Poppyns Magazine

Océano plastificado

Redacción
Emilio Beladiez

Desde que salimos de casa hasta que volvemos derrotados después de un largo día de trabajo pasan por nuestras manos muchas herramientas que nos facilitan la vida. Todos sabemos que estos objetos están hechos de plástico o formas derivadas de hidrocarburos. Este material se inventó para facilitar el embalaje de la industria alimenticia, queríamos un material que fuese barato de crear y fácil de desechar. Ningún problema con eso hasta que descubrimos las consecuencias de un uso descontrolado y poco responsable.

Buzo sacando plástico del fondo del océano. Poppyns Magazine
Foto: Livio Fakeye

Vivimos en la era del plástico y muchos se piensan que es por la problemática que hay en los mares y océanos, cuando realmente se llama así por la revolución que ha supuesto usar plástico para abaratar costes de instrumentación médica, mejorar la eficiencia de vehículos y hacer más duraderos y asequibles algunos alimentos.

El plástico ha supuesto una mejora descomunal en tecnología y en calidad de vida. La infinidad de usos de este material ha conseguido colocarlo en sectores como el industrial. Pero, ¿qué pasa cuando algo crece sin control? Dicen que “La potencia sin control no sirve para nada”. No podría tener más razón, una vez se nos va de las manos deja de ser una herramienta útil y se convierte en una catástrofe difícil de manejar.

El plástico tiene muchos tipos, según sus propiedades se pueden clasificar en termofusibles y termoestables, también es difícil saber de qué está compuesto pues no hay ley que obligue a las empresas que lo fabrican especificar su fórmula pues se considera un secreto empresarial muy valioso. Sin embargo, nos puede llegar a dar igual pues los procesos de reciclaje de este material son sencillos basándonos en sus propiedades termoquímicas ya que solo los termofusibles se reciclan.

Ballena saliendo del agua. Poppyns Magazine
Foto: Lucía Trallero
Cola de ballena con redes de pesca enredadas. Poppyns Magazine
Foto: Lucía Trallero

Entonces, si tan fácil es de reciclar, ¿por qué llegan tantos miles de millones de toneladas al océano cada año?

La respuesta no es fácil, ya que el proceso desde la tienda hasta el contenedor no siempre sigue los pasos adecuados. Cada ciudadano tiene un poder que desconoce, pues sólo con la elección del consumo puede determinar la cantidad de residuos que genera en su casa, además es capaz de decidir si su basura va a acabar en una planta de reciclaje, un vertedero o en el mar.

El inconveniente de este material es su impacto en el medio ambiente si no se gestiona correctamente. Es un material fotodegradable, se degrada por el impacto del sol, la fricción de las aguas y el viento, pero nunca llega a degradarse del todo ya que se va partiendo en partículas cada vez más pequeñas hasta llegar a ser tan pequeñas como un cabello humano (10 micras). Este proceso lo convierte en microplástico, tan diminutas son las partículas que acaban siendo parte de la composición química del agua, del sedimento e incluso de los animales que se alimentan de estos.

Pez envuelto en plástico dentro del mar. Poppyns Magazine
Foto: Livio Fakeye

El caso más conocido son los peces, que al respirar por sus branquias, van absorbiendo y acumulando partículas en su carne para luego acabar  en el plato favorito de alguien.

Las corrientes marinas son los flujos que transportan las masas de agua por todos nuestros océanos, ayudando así a que las temperaturas estén equilibradas entre los dos hemisferios y a que haya nutrientes en cada mar del planeta. Pero para los microplásticos se convierte en un sistema de toboganes por los cuales deslizarse por todo el mundo, dando igual si su origen es China o África este puede acabar en las costas de Tenerife y viceversa.

Este sistema tan dinámico de corrientes tiene ciertos puntos donde se cruzan y se convierten en giros oceánicos. Aquí es donde se acumula una gran parte de la basura que acaba en el mar.

Las famosas islas de plástico!

Las basuras marinas se van degradando y al no tener escapatoria se van convirtiendo en una sopa de plásticos muy difícil de disolver o retirar. Este es el final de su viaje donde se quedarán convirtiendo todas las aguas que pasan por ahí en aguas “plastificadas”, convirtiendo nuestros mares y océanos en una gran botella de plástico de un solo uso.

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