La delgada línea entre la inspiración y el plagio

Redacción y fotografía
Alicia Macías

Cuando trabajas en el mundo creativo, debes hacerte a la idea de que muchos momentos te pondrán a prueba. Revistas, redes sociales, internet… Los medios de comunicación y expresión son innumerables, y esto es algo que tiene sus pros y sus contras.

La manera en la que creas y concibes una idea puede llegar a tu cabeza por diversos motivos. La inspiración la encontramos en cualquier parte. Puede surgir de un museo que visitamos, un texto o relato que leemos o visualizando a través de nuestras pantallas el arte y las creaciones de otros artistas del gremio.

Seamos sinceros, estamos en el 2021. Todo o casi todo en el mundo del arte ha sido inventado. Nuestra generación está cada vez más unida a la reinterpretación de diferentes tendencias artísticas del pasado. “La moda es cíclica” es una de las mayores frases que se nombran en este mundillo. Y es que una manera de avanzar en el mundo contemporáneo es renovando ideas que se quedaron obsoletas, darle una nueva vida a viejos estilos y formar otras nuevas tendencias que nos acompañan en la actualidad.

Sin embargo, existe un problema: El plagio. Si bien es cierto que todo o casi todo ya ha sido inventado… ¿Cómo o por qué no somos capaces de crear algo de la nada? El plagio convive como un fantasma alrededor de los creativos. Vivimos con miedo de que nuestras ideas, nuestro trabajo y nuestro esfuerzo se vea ninguneado por alguien de nuestro alrededor que pueda aprovecharse de ello.

He vivido en mi propia piel ambas partes. Como fotógrafa, he entrenado mi ojo, consumiendo continuamente imágenes, arte y obras que se graban en mi retina y me ayudan a componer mis propios proyectos. A nivel creativo siempre necesito llevar mis ideas de manera tangible hacia mi propio estilo. Me gusta que mis trabajos lleven una especie de sello personal que sea difícil de reproducir por otra persona. Pero que el espectador sepa distinguirlo y solo con mirarlo sepa que soy la autora de la imagen que está mirando.

Pero también he vivido el plagio. Imágenes de mi propiedad que he visto copiadas al calco… He sido víctima de ello. Y digo víctima porque aunque no es algo material, es un robo. Un robo de nuestra identidad, de nuestro esfuerzo y de nuestras propias ideas…

Debo admitir, que aunque sabemos que tenemos que convivir con esto dentro del mundo del arte, siempre te sorprende y te frustra no poder proteger tu propiedad intelectual…

La delgada línea entre la inspiración y el plagio la ponemos nosotros mismos. Teniendo el conocimiento y la empatía suficiente para reconocer el trabajo de los demás, otorgándole así la validez que se merece. No podemos luchar contra ello, así que solemos convivir con una sensación extraña de que lo que creamos se queda a nuestro alrededor y otros deberán elegir: inspiración o copia.

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