La dignificación del baño llega a nuestros hogares

REDACCIÓN
Gisela Talita

Esta estancia de la casa está tomando cada vez más protagonismo. Os cuento cómo hice para que el mío fuera único.

Gracias a la tendencia a mostrar los interiores de nuestras casas a través de las redes, el interiorismo de baños y aseos está cobrando bastante importancia. Veo un claro interés por crear un espacio cuidado, y presiento que se está utilizando esta habitación para dejarse llevar y ser más excéntricos de lo habitual y aprovecharla para darle un punch a la decoración de la casa.

Voy a contaros cuál fue mi experiencia haciendo que este espacio, normalmente sentenciado a una zona sin importancia, fría, medio almacén de mochos y trastos, pasara a ser un estancia ennoblecida y a la que dan ganas de entrar (y quedarse).

Debo deciros que mi baño, en su estado actual, probablemente fuera uno de los más feos de la historia (lo podéis comprobar en mis storiesEl Baño Pintado’). No queríamos gastar mucho presupuesto en su renovación, la cual sabíamos que era necesaria. Se colocó un pavimento vinílico en el suelo imitación madera clara, se cambió el sanitario y demás aparatos (algunos se compraron y otros los reutilizamos) y se pintaron las paredes con pintura especial de azulejos en un gris claro. Añado que este aseo era especialmente grande, por lo tanto la sensación de vacuidad era agobiante, y la idea de un mural cruzó mi mente desde el primer momento que entré en él. Una vez estuvo acondicionado me puse manos a la obra.

Como siempre, la búsqueda de referencias e inspiración es clave para todos mis proyectos. Aunque antes de buscar ideas recomiendo visualizar lo que quieres hacer (puedes tardar días, sí). Si no haces esto, seguramente te pierdas en miles de imágenes y te ahogues en tantas ideas, costándote mucho más tomar decisiones (este buen consejo lo aprendí de cuando el profesor Miyagi se lo dice a Daniel antes de empezar a podar el bonsái, ojo).

Una vez sabía lo que quería me hice unos bocetos a lápiz y tras digitalizarlos, los maqueté utilizando los propios azulejos como cuadrícula y añadiendo el color. Esta parte es importante para saber cuántos elementos entran, y si sucede que no alcanza todo lo que quieres, saber qué cosas con importantes y cuáles puedes excluir del diseño. Una vez está hecho el boceto, procedí a hacer una lista de materiales y a la par una organización del trabajo por capas según su avance.

Al ser una superficie poco porosa y protegida, pude dibujarme con rotulador tiza todo el croquis para luego borrarlo al finalizar la obra. Así pues hice la fase de emplazamiento, y ahora sí, dibujé los contornos con brocha y chalkpaint. Después de esto comencé a aplicar las capas de relleno de color poco a poco hasta que fui completando todas las paredes. Intentaba focalizarme en una planta o árbol cada vez para no malgastar ni pintura ni energía. Finalmente, borrado del croquis, una capa de barniz y a correr.

Al ser un proyecto personal (ya sabéis el dicho), el mural me llevó un tiempo bastante largo, redondeando el mes.

Me gustaría que entendierais que tener un baño lindo no es difícil de llevar a cabo. En este caso fue un gran mural pero con un detalle que esté fuera de lo normal, como un jarrón de flores, un juego de toallas llamativas, un tibor chino o un espejo hecho de vigas antiguas, podemos conseguir darle un aire provocador a nuestro baño. Venga anímate, que el pobre baño ya ha estado demasiado tiempo olvidado.

Ilustradora, artista
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