El rugido del mar y su grito de auxilio

REDACCIÓN
Emilio Beladiez

El paisaje gris nos recibe a las 9:03 de la mañana y apenas podemos distinguir el cielo del mar sino fueran por las olas que rompen con espumas blancas en la arena negra. ¡Claro que la arena no es negra todo el año! pero parece que hoy ha teñido su suave superficie con una fina capa de cuerpos sin vida de un animal marino: el hidrozoo Velella velella (más conocido como el primo de la medusa). La fuerza y rugido del mar parece haber arrastrado a las crías de este organismo al exterior y con toda su furia las ha repartido por la orilla de forma homogénea con el vaivén de la marea.

Orilla playa con basura arrastrada.

Los días de lluvia nos obligan a quedarnos en nuestras casas refugiados, viendo películas o series, leyendo un buen libro… Pero hay una cosas que no se nos pasan por la cabeza, como es acercarnos al mar mientras llueve de esta manera. En este artículo me gustaría llevaros a esa escena tan inhóspita y apocalíptica que es la playa en un día de tormenta.

Días de tormenta en las playas de Valencia: BIOagradables

Spray en arena playa
botella de plástico en la arena

Desde BIOagradables realizamos muestreos de residuos de la playa de Devesa-El Saler (Valencia) cada dos semanas, durante los dos últimos años, y por eso hemos visto todas las caras de la playa, pues ‘muestreamos’ haga sol, viento o lluvia.

El objetivo es generar mapas en tiempo real de la cantidad de basura que hay en nuestro litoral y poder estudiar la distribución de los residuos a lo largo del año. Pero me gustaría centrarme en hablar de las emociones que despiertan los sonidos de un mar rugiendo y un viento soplando fuerte contra el chubasquero.

Persona cogiendo muestras playa

Las personas que ‘muestreamos’ hemos vamos vestidos para la ocasión; zapatos cerrados, chándal y chubasquero. No obstante, el viento sabe cómo soplar para mojarnos hasta lo más íntimo de nuestra alma, dificultando la recogida de datos en nuestros dispositivos móviles. Por supuesto que el viento no tiene culpa de nada, él soplaría igual si no estuviéramos, incluso el mar rugiría igual si no lo escucháramos.

…más de 15 garrafas de 20L dispersas por la arena (…)

Residuos orilla de playa tras tormenta.

Hay mucha basura, sacada del mar, arrastrada de otros lugares y abandonada en nuestra zona de muestreo. Lo más sorprendente son las más de 15 garrafas de 20L dispersas por la arena, o quizá los botes metálicos de aerosoles encontrados semi enterrados en el sedimento.

Personalmente, lo que más me desgarra a mi es ver residuos con origen de diferentes países, de diferentes continentes. Al final del día, es inevitable pensar que los países y continentes estamos conectados por las aguas de nuestros mares y cuando el mar grita en los días de temporal, puedes escuchar su rabia, su grito de auxilio.

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